Ejercicio para cambiar
Todo comienza por darte el permiso para cambiar, tu que quieres que tu vida cambie, comienza por cambiar tú, mira qué es lo que quieres, qué quieres que cambie en tu vida, que quieres que cambie en ti, escríbelo ahora, visualizalo, cómo quieres verte a ti mismo, cómo quieres que sea tu vida.
Después de saber que es lo que quieres y haberlo escrito, empieza a repetir: yo (tu nombre) me permito cambiar de una manera fácil, agradable y divertida porque me lo merezco. Cada vez que digas la afirmación inhala y exhala por la nariz, cuando inhalas, estás inhalando ese nuevo pensamiento, cuando exhalas estás liberando, dejando ir todos los pensamientos y sentimientos viejos, que no te sirven, que te bloquean y no te dan la mayor felicidad y la mayor paz. Repite esto 21veces cada día, durante 21 días seguidos, es importante que sean seguidos si se te olvida un día, vuelve y comienza.
Después de saber que es lo que quieres y haberlo escrito, empieza a repetir: yo (tu nombre) me permito cambiar de una manera fácil, agradable y divertida porque me lo merezco. Cada vez que digas la afirmación inhala y exhala por la nariz, cuando inhalas, estás inhalando ese nuevo pensamiento, cuando exhalas estás liberando, dejando ir todos los pensamientos y sentimientos viejos, que no te sirven, que te bloquean y no te dan la mayor felicidad y la mayor paz. Repite esto 21veces cada día, durante 21 días seguidos, es importante que sean seguidos si se te olvida un día, vuelve y comienza.
Cómo cambiar
El cambio, puede ser fácil, sin esfuerzo, sencillo, fluído, así como el agua corre por el río, sin oponer resistencia, sigue su rumbo sin salirse de él, así también puede ser el cambio, decides cambiar para sentirte feliz y en paz, decides no poner resistencia, decides ir de la mano de Dios, seguir tu camino, expresar tu esencia, tu naturaleza y aceptar lo que tu eres: perfecto e inocente porque provienes de una fuente que posee esas características por lo tanto eso es lo que tú también eres.
Entonces te das el permiso para cambiar y aceptar tu inocencia y perfección, ver que eres luz que ilumina tu propio camino y que la expandes en quienes te rodean y a todo el universo, aceptar esta verdad, facilita todo el proceso de cambio, así como tu propia vida, entonces decides abrazarte y acogerte a ti mismo, amarte en lugar de odiarte, DATE PERMISO AMARTE, LO MERECES.
El cambio puedes ser agradable, que nos de gusto de hacer, que nos complazca, que nos provoque sensaciones y emociones positivas, que haga nuestra vida feliz. Interésate por tí mismo y disfruta este proceso de cambio positivo, de emprender algo nuevo en tu vida, de encontrar una nueva motivación, de llenarte de amor por la vida y de darte el permiso de brillar y sacar lo que tú eres, deja de esconderte porque eres un ser perfecto y maravilloso y queremos que salgas a la luz y nos contagies con tu alegría, con tu paz, tu risa, tu creatividad, tus ideas, con tu humor y con tu amor.
Cambia de una manera divertida, alegre, entretenida, que anime tu vida, tomar la decisión de cambiar, de ser una persona feliz, exitosa, es algo que produce alegría, entonces es motivo de celebración que hoy hayas decidido hacer un cambio positivo en tu interior y eso quedará reflejado en tu exterior, en tu vida.
Pídele a Dios
Además de darte el permiso de cambiar y de sentir y creer que lo mereces pídele ayuda al cielo, a Dios, al espíritu santo, a los ángeles, a quien tu creas, es muy poderoso saber que estás acompañado y que cuentas con la mejor ayuda con la que puedes contar, y haz lo que hay que hacer para lograrlo, pedir ayuda terapéutica si la necesitas, toma la decisión de cambiar y comienza hoy, permítete ser feliz, amarte a ti mismo, ponerte en primer lugar, ser amado/a como lo mereces, avanzar en tu profesión, hacer eso que tanto te apasiona, libérate de cualquier restricción que tu mente te imponga porque eres un ser capaz e ilimitado. Di: “Dios mío, ayúdame a cambiar, acompáñame en este proceso de cambio, a poner de mi parte para hacer lo que hay que hacer, dejar los pensamientos y comportamientos que no me sirven y que no favorecen mi paz y felicidad. Gracias Dios mío.”

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